Una mañana, al regresar a su casa, la señora A vio un brin de lana en el borde de la carretera.
Se agachó y empezó a tirar, tirar : Parecía que el brin de lana no tenía fin.
Cortó un trozo y con éste, fabricó un teléfono para avisar a las demás mujeres del pueblo de su hallazgo.
Enseguida, acudieron corriendo y cada una sacó un largo hilo de lana.